La comida del domingo, sin que nadie se quede cocinando
Las comidas familiares juntan a varias generaciones en la misma mesa: abuelos, primos, los que llegan tarde y los que se quedan hasta la noche. Un asado es la forma más natural de reunirlos. Emilio llega con la parrilla y el equipo, cocina a la vista y el servicio corre por nuestra cuenta de principio a fin.
En familia casi siempre hay alguien que no come carne o que tiene una alergia. Avísanos al reservar y Emilio adapta entradas y guarniciones para que todos coman bien, sin platos aparte que parezcan de compromiso.
Mesa larga, vajilla de verdad
Llevamos plato trinche y pastelero de loza, copa y vaso de cristal, mantel y servilleta de tela. Si te faltan sillas o mesas, podemos rentarlas como extra. Nada desechable y nada que lavar al día siguiente: al terminar recogemos todo, incluida la basura.
Para reuniones de quince a cuarenta personas recomendamos la Reserva del Asador o Fuego de Estancia, según el tamaño. En la propuesta verás cada corte con su gramaje por invitado y el total con IVA, para que no haya sorpresas. Cotiza en línea; la respuesta llega por WhatsApp en minutos.
Una semana antes
Siete días antes te escribimos para confirmar cuántos llegan al final, cómo es el acceso y dónde se estaciona el equipo. Con ese número compramos la carne: Emilio calcula los kilos por corte con el gramaje del menú y un pequeño margen, para que alcance sin desperdiciar. Si vienen menos invitados que el mínimo del menú, se cobra el mínimo, y te lo aclaramos desde la propuesta.
